Salud, Salud Laboral

Psicopatologías Laborales: Síndrome de Burnout

¿Al levantarte estás cansado y apático? ¿Parece que el trabajo no tiene fin? ¿Estás siempre estresado? Si has contestado afirmativamente y realizas un trabajo en contacto con personas, puede ser que sufras el Síndrome de Burnout.

Este síndrome también llamado “síndrome de estar quemado por el trabajo” lo describió por primera vez Herbert Freudenberger (USA) en 1974, como un cuadro clínico que explicaba el proceso de deterioro en la atención profesional y en los servicios que se prestaban en el ámbito educativo, social, sanitario, etc.

Más tarde, Cristina Maslach (1976) estudió lo que denominaba “pérdida de responsabilidad profesional”, que aparecía exclusivamente en las profesiones de ayuda, por ejemplo, entre los sanitarios y educadores que prestan servicio al público. En 1986, Maslach y Jackson, definieron el Burnout como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, que puede ocurrir entre individuos que trabajan con personas.” Puede darse también en otros ámbitos laborales, como en puestos directivos, en el trabajo comercial, en la administración pública, en la política, etc. y en trabajadores con horarios de trabajo excesivos.

En general, es un conjunto de reacciones debidas a situaciones de estrés prolongado. Se manifiesta por:

  • Un agotamiento físico, mental y emocional.
  • Un desinterés por el contenido del trabajo.
  • Una falta de valoración de sus propios resultados.

Aparece generalmente tras una implicación personal y afectiva importante en la actividad profesional.

Todo esto no aparece de repente, sino en varias fases.

  • En la primera fase empiezan las primeras experiencias de frustraciones con cambios en el estado de ánimo y desgaste emocional debido a un exceso de trabajo.
  • En la fase siguiente aparecen síntomas como falta de energía, irritabilidad, agotamiento, insomnio, falta de concentración, dolores musculares, etc. con aumento del riesgo de accidentes laborales.
  • En la fase crónica el trabajador se vuelve frío y distante hacia su trabajo y sus compañeros de trabajo. Aparece una disminución de la autoestima por lo que se desmoraliza y pierde la vocación por su profesión. También pueden aparecer alteraciones fisiológicas cardiovasculares, respiratorias, inmunológicas, gastrointestinales, etc.
  • Al final acaba considerándose a sí mismo incompetente lo que acaba llevándole, muchas veces, a un estado depresivo con aislamiento social y laboral.

En el año 2000 una sentencia del Tribunal Supremo reconoció a este síndrome como una dolencia psíquica causante de periodos de incapacidad temporal y como accidente laboral. Según datos recientes, entre el 20% y el 30% de los médicos, profesores y policías locales padecen sus síntomas.

Para evitar la aparición de este síndrome es muy útil desarrollar, a nivel individual, la asertividad y el manejo eficaz del tiempo.

Pero, ¿Qués es la asertividad?. Pues esta es, “la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás, utilizando de forma eficaz la negociación”. Es el centro entre la pasividad y la agresividad.

Emplear la asertividad es saber pedir, saber negarse, negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara. La asertividad consiste también en hacer y recibir cumplidos, y en hacer y aceptar quejas.

Otras estrategias son:

  • Olvidar los problemas laborales al acabar el trabajo.
  • Tomar pequeños momentos de descanso durante el trabajo.
  • Marcarse objetivos reales y factibles de conseguir.
  • Aumentar y conservar las amistades.
  • No creerse indispensable.
  • Solicitar ayuda cuando el trabajo es excesivo o cuando no se está preparado para afrontarlo.
  • Compartir con los compañeros las dudas y opiniones.
  • Fomentar entre los compañeros el apoyo social.

Burnout. Europapress