Salud Laboral

Límites de exposición para agentes químicos 2010

Portada de límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos 2010

El 11 de febrero el INSHT presentó el documento «Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España 2010».

Los Límites de Exposición Profesional son valores de referencia para la evaluación y control de los riesgos inherentes a la exposición, principalmente por inhalación, a los agentes químicos presentes en los puestos de trabajo y, por lo tanto, útiles para proteger la salud de los trabajadores y de su descendencia. Se establecen para su aplicación en la práctica de la Higiene Industrial y no para otras aplicaciones.

En este documento se considerarán como Límites de Exposición Profesional los valores límite ambientales (VLA), contemplándose además, como complemento indicador de la exposición, los Valores Límite Biológicos (VLB).

Algunas de las novedades que presenta esta edición son:

  • Actualización de la clasificación de varios agentes químicos teniendo en cuenta las últimas adaptaciones al progreso técnico publicadas.
  • A los VLA propuestos en el año 2009 se han incluido otros como la Acroleína, el Carburo de Silicio, etc.
  • Se han unificado la tabla Cancerígenos y Mutágenos y la tabla Cancerígenos y Mutágenos con valor límite adoptado, dando lugar a una sola tabla, Lista de Cancerígenos y Mutágenos y valor límite asignado en su caso.
  • Se han propuesto nuevos VLA para varios agentes químicos como el caso del yodo y los yoduros.
  • Se propone nuevo VLB para el tricloroetileno y se retira el valor propuesto para el paratión.

La guía se puede consultar en el siguiente enlace:

Limites de exposicion profesional para agentes quimicos en España 2010

Hay que tener en cuenta que a partir de Diciembre de este año la clasificación de las sustancias tendrá que hacerse de acuerdo con el Reglamento CLP.

A nivel internacional, se decidió que era necesario armonizar los criterios para mejorar la protección de la salud de los trabajadores y del medio ambiente, mediante un sistema globalmente armonizado de clasificación y etiquetado de sustancias.

La Comisión Europea adoptó, a finales de 2008, el denominado Reglamento nº 1272/2008 sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas peligrosas (denominado reglamento CLP) que sustituirá a medio plazo al sistema actual contemplado en el RD 363/1995 para las sustancias y el RD 255/2003 para los preparados. Este Reglamento tiene como finalidad adaptar el sistema global armonizado (GHS) a la legislación actual europea en materia de sustancias químicas peligrosas.

El CLP toma en consideración los criterios de clasificación y las normas de etiquetado del GHS, adaptándolos a la experiencia acumulada a lo largo de los cuarenta años de aplicación de la legislación comunitaria sobre sustancias químicas ya existente.

Dra. Amelia Calot Escobar

Salud Laboral

Síndrome del edificio enfermo

Trabajadores con mascarillas en una oficina con problemas de insalubridad. /PACO UCLES

Desde hace unos años vengo colaborando en el suplemento del periódico Las Provincias donde he escrito una columna de Salud Laboral. Este artículo se refiere al síndrome del edificio enfermo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el Síndrome del Edificio Enfermo (Sick Building Syndrome) como un conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire, la mala ventilación, la descompensación de temperaturas, las cargas iónicas y electromagnéticas, los gases y vapores de origen químico y biológico y las partículas en suspensión que están presentes en espacios cerrados.

Según estudios llevados a cabo por dicha organización un 30% de los despachos recientemente construidos o renovados pueden padecerlo y entre un 10% y un 30% de los trabajadores que realizan su actividad laboral en ellos pueden estar afectados.

Para poder hablar de este síndrome tienen que cumplirse una serie de circunstancias, como son que los síntomas afecten a un número elevado de trabajadores en el mismo edificio, que dichos síntomas mejoren durante las vacaciones y fines de semana y que previamente no existan enfermedades ni exposición a productos tóxicos.

En general produce una serie de síntomas que se suelen confundir con una gripe o un resfriado. Entre los más frecuentes encontramos irritación de ojos, nariz y garganta, estornudos, sequedad de piel y mucosas, eritema cutáneo, fatiga mental, somnolencia, cefalea, vértigo, mayor incidencia de infecciones de vías respiratorias altas, dificultad respiratoria, ronquera, asma, disfonía, tos, alteraciones del gusto y del olfato y náuseas. Otras veces puede haber reacciones alérgicas en individuos con antecedentes de atopia (alergia, asma, eccema), debido a la presencia de alérgenos como ácaros o moho del polvo.

Recientemente se ha descrito una patología cutánea llamada lipoatrofia semicircular relacionada con el síndrome que estamos viendo y que consiste en una atrofia del tejido adiposo en diferentes localizaciones como en el muslo o en el antebrazo que produce una hendidura. Se da sobre todo en mujeres y se cree que está producido por microtraumatismos repetidos sobre el área afectada, campos electromagnéticos y/o electricidad estática, aunque estas hipótesis aún no han sido demostradas.

Por otra parte, los factores de riesgo que influyen en la aparición pueden ser muy variados, entre ellos los más importantes son los contaminantes químicos interiores como el humo de tabaco, los productos derivados de la combustión, el monóxido de carbono, los gases tóxicos y los compuestos orgánicos volátiles presentes en el mobiliario, las pinturas aislantes, los pegamentos, los barnices, las fotocopiadoras, los artículos de limpieza, los ambientadores, etc. También es muy importante la presencia de contaminantes biológicos como los hongos y las bacterias de la humedad y del polvo en suspensión, los ácaros presentes en cortinas, moquetas, etc., los excrementos de animales e insectos  y los virus. Los contaminantes químicos exteriores, como los gases provenientes de escapes, la humedad o las temperaturas ambientales, actuarían al penetrar a través de las tomas de ventilación. También intervienen los factores psicosociales como son el estrés y la mala organización del trabajo.

Hay que tener en cuenta que para prevenirlo lo más importante es controlar la calidad del aire en el interior de los edificios. También se puede reducir la aparición de este síndrome con un buen diseño del edificio, efectuando periódicamente un mantenimiento eficaz del sistema de climatización y realizando una remodelación inteligente con buenos materiales. Si se sospecha su aparición se deben de inspeccionar las distintas áreas del edificio en busca de puntos de mal funcionamiento de la climatización, de un diseño defectuoso o de un foco contaminante, así como determinar el flujo de aire, la temperatura, la humedad, las concentraciones de dióxido de carbono, y las diferencias de presión en distintas áreas del inmueble.

Para terminar recomendar la Nota Técnica Preventiva 290 del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo en la que se propone un modelo de cuestionario útil para poder detectar este síndrome en el caso de que se sospeche su existencia.

http://www.insht.es/NTP

Dra. Amelia Calot Escobar