Salud, Salud Laboral

Síndrome Postvacacional (II)

Continuamos con el Síndrome Postvacacional viendo cual puede ser la mejor manera de prevenir su aparición.

Hay algunas estrategias personales que nos pueden ayudar a evitarlo:

  • Intentar establecer un período de readaptación a la vuelta de las vacaciones, para ello es más recomendable  regresar unos días antes de la reincorporación laboral, en estos días debemos volver a nuestros hábitos o abandonar aquellos que hayamos adoptado durante las días libres, como acostarnos más tarde o dormir la siesta. El objetivo de esta progresiva vuelta a la vida cotidiana es evitar que la reincorporación sea brusca.
  • Si es posible, repartir las vacaciones a lo largo del año o en dos periodos. Aunque dejemos la mayor parte para el verano siempre es bueno tener unos días para planear escapadas y otras actividades que nos sirvan de válvulas de escape a lo largo de todo el año.
  • Aunque durante las vacaciones nos acostemos más tarde, es importante volver a los horarios habituales para dormir al menos 7 u 8 horas y garantizar un buen descanso.
  • Seguir una dieta sana y equilibrada que proporcione todos los elementos indispensables en nuestra alimentación nos ayudará a superar el regreso.
  • Buscar momentos para llevar a cabo nuestras aficiones y hobbies durante todo el año (por ejemplo los fines de semana) y no sólo en verano.
  • Procurar no idealizar las vacaciones, prepararlas bien y utilizarlas para «desconectar» completamente del trabajo.
  • También pueden ayudar las técnicas de relajación como son el yoga o la meditación.El entorno de trabajo también es  fundamental en la aparición del síndrome. Hay que intentar:
  • Mejorar la relación y comunicación con jefes, colaboradores y compañeros para hacer más llevadero el proceso de adaptación al regreso.
  • Una vez incorporados a nuestro puesto de trabajo intentaremos incrementar progresivamente la actividad laboral de manera gradual ya que nuestro rendimiento irá aumentando en un par de días. Esto tiene como objetivo el evitar que la reincorporación a la vida laboral sea brusca.

Los investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada recomiendan «evitar darle demasiada importancia» a este malestar, y afrontar la vuelta al trabajo «como una nueva etapa llena de otros momentos gratificantes». Pensar que los síntomas  desaparecen normalmente en un par de semanas.

Si a pesar de todo lo anterior aparecen síntomas, la consulta con un médico nos aportará la ayuda necesaria para superarlo, incluso, en algunos casos de ansiedad o de insomnio, con fármacos. En casos extremos puede ser recomendable el empleo de antidepresivos.

Por otra parte, según explica el Departamento de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid, las empresas podrían disminuir la incidencia del síndrome postvacacional  con medidas que aumenten la motivación del trabajador, lo que le permita identificarse con su trabajo y disfrutar de él.

  • Fomentando el respeto entre el personal.
  • Potenciando el compañerismo y el trabajo en equipo.
  • Mejorando la comunicación entre jefes y empleados.
  • Posibilitando la participación de todos los trabajadores en la toma de decisiones.

Recordar que ante todo debemos mantener una actitud positiva, y ver la vuelta al trabajo como un reencuentro con la normalidad, pensando que en unos días habremos recuperado nuestro ritmo de trabajo.

Para terminar una cita de Perez Galdós: «Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo». Y otra de Voltaire: «Le travail éloigne de nous trois grands maux: l’ennui, le vice et le besoin» (El trabajo aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad).

DEDICADO A TODOS LOS QUE EN ESTE MOMENTO TENEMOS LA SUERTE DE TENER UN TRABAJO.


Vídeo «El síndrome postvacacional no existe»


Salud, Salud Laboral

Síndrome Postvacacional (I)

Ya ha llegado Septiembre, se acabaron, para la mayoría, las vacaciones. Después de un período en el que hemos podido pasar más tiempo con la familia y amigos, descansar, viajar, etc, hay que volver a la rutina, al trabajo…

Durante las vacaciones nuestros horarios se relajan, nos liberamos de las ataduras habituales y nos olvidamos de nuestros problemas y responsabilidades laborales pero al regresar, estos siguen allí, lo cual nos obliga a una vuelta a la realidad. Esto puede desencadenar en algunas personas lo que los psicólogos conocen como «síndrome post-vacacional» o SPV, que se podría definir como un estado de malestar genérico en el individuo debido a su incapacidad de adaptación al trabajo tras acabar las vacaciones.

Este término aún no ha sido reconocido por la Psiquiatría clínica, aunque  el interés que despierta va en aumento. Según un estudio realizado por un grupo de psicólogos del departamento de Personalidad Evolutiva y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Valencia, el 35 por ciento de los españoles con edades comprendidas entre los 25 y los 40 años lo sufrirán.

Una explicación para su aparición es que durante las vacaciones el ritmo de vida sufre un cambio importante con modificaciones de los horarios de descanso y de comidas. La vuelta a la rutina laboral supone un cambio brusco para nuestro organismo que puede necesitar de un período de adaptación más o menos importante que puede llegar a desencadenar alteraciones. Este periodo de adaptación suele durar entre 7 y 15 días.

Para algunos especialistas en neurología este es un síndrome complejo que puede llegar a convertirse en una depresión en las personas que tengan predisposición a padecerla. Según ellos explican, «cuando regresamos de un descanso, la red de neuronas está atrofiada para realizar las tareas que antes se hacían con facilidad porque no se encuentran engarzadas de la manera más óptima», por lo que hacen falta unos días para recuperar la normalidad.

Pero, ¿Quienes tienen más facilidad para padecerlo? En principio cualquiera de nosotros puede notar durante los primeros días de la vuelta al trabajo una «nostalgia» de los días pasados en vacaciones, sin que esto llegue a ser patológico. Los síntomas aparecen, sobre todo, en:

  • Trabajos con alto nivel de estrés como médicos, profesores, directivos, etc.
  • En trabajadores que por cualquier circunstancia tengan rechazo a su trabajo o sufran «burnout» o alguna otra psicopatología laboral.
  • Los especialistas indican que el síndrome postvacacional lo sufren más las personas que ya tenían problemas laborales antes de las vacaciones.

Según investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, la vuelta a la rutina puede provocar síntomas físicos y psicológicos. Explican que “normalmente, cuando el síndrome post-vacacional, también llamado prelaboral, se manifiesta físicamente no es más que una somatización de un malestar psíquico”, esto es, que las manifestaciones físicas son solo un reflejo de las psicológicas.

Entre los síntomas físicos pueden aparecer:

  • cansancio,
  • fatiga,
  • falta de apetito,
  • somnolencia, taquicardia,
  • dolores musculares,
  • molestias en el estómago,
  • sensación de falta de aire, etc.

Y, entre los síntomas psíquicos podemos encontrarnos:

  • falta de concentración,
  • insomnio,
  • irritabilidad,
  • nerviosismo,
  • inquietud,
  • tristeza y desmotivación,
  • indiferencia, etc.

Suelen durar entre 7 y 15 días, pero, si persisten, puede tratarse de una depresión.

Todos estos síntomas pueden desencadenar un aumento del absentismo laboral, falta de concentración y eficacia en las tareas. La Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) ha detectado un aumento importante de casos de esta dolencia y asegura que suele traducirse en: «un descenso del número de tareas realizadas y de la calidad con la que éstas se hacen».

Un  grupo que no sabe lo que es la depresión postvacacional es el de los adictos al trabajo o workaholic, formado por  aquellas personas incapaces de desconectar de sus obligaciones laborales y que están deseando que acaben las vacaciones.

En otro srtículo veremos la forma de prevenir la aparición de este síndrome tanto a nivel personal como a nivel de empresa.