El Estatuto de los Trabajadores define el trabajo a turnos como «toda forma de organización del trabajo en equipo, según la cual los trabajadores ocupan sucesivamente los mismos puestos de trabajo, según un cierto ritmo, continuo o discontinuo, implicando para el trabajador la necesidad de prestar sus servicios en horas diferentes en un periodo determinado de días o semanas».
El número de trabajadores que realizan trabajo a turnos o nocturno en los países industrializados es bastante elevado y va aumentando.
Según la V Encuesta Nacional de las Condiciones de Trabajo realizada por el INSHT, el 16,5% de los trabajadores realiza un horario a turnos rotativos alternantes (mañana/tarde o mañana/tarde/noche) y un 9,7% de los trabajadores realiza su trabajo de noche (entre las 21 y las 6 h).
Estudios recientes, indican que el número de personas con este horario en los países de la CEE es aproximadamente de 18 millones, lo que supone un 20% de los ocupados del sector industria.
Los riesgos para la salud, que estos trabajos pueden tener, son debidos a la alteración de los ritmos circadianos que son los relojes biológicos que permiten a los organismos vivir de acuerdo con los ciclos de la naturaleza, concretamente el que sigue el ciclo de día/noche.
La desincronización de dicho ritmo afecta principalmente al aparato digestivo y al sistema nervioso.
Las alteraciones digestivas más frecuentes son: digestiones pesadas, flatulencia, ardor de estómago, gastritis, colitis, úlcera de estómago, etc. También aumento de peso por modificaciones del tipo de alimentos consumidos (más grasas, bocadillos, alcohol, etc.) y de la cantidad (exceso de lípidos y falta de hidratos de carbono). Así como síndrome de colon irritable.
A nivel del sistema nervioso algunas de las alteraciones pueden ser: fatiga física matutina, fatiga psíquica y trastornos del humor, del carácter y del sueño. También trastornos psicosomáticos, por ejemplo, cefalea matinal.
Como Recomendaciones para evitar alteraciones digestivas se pueden citar:
– Procurar realizar una dieta equilibrada que contenga alimentos de todos los grupos nutritivos: carne, pescados o huevos, lácteos, hortalizas o frutas y pan o cereales.
– Evitar alimentarse continuamente a base de comida fría, bocadillos, charcutería o comida basura.
– Disminuir la cantidad de grasa y aumentar alimentos como fruta fresca.
– Procurar realizar una comida caliente durante las horas de trabajo.
– Introducir, si es posible, pausas muy breves durante el trabajo nocturno.
– Procurar realizar la comida principal en familia.
En cuanto a las Recomendaciones para evitar los trastornos psicológicos:
– Intentar adaptarse al horario buscando el apoyo de familiares y amigos. Por ejemplo establecer una hora para la comida principal en la que todos puedan estar presentes.
– Intentar conseguir espacios oscuros y silenciosos para dormir a gusto aunque sea de día.
– Se debe mantener un horario regular de comidas.
– Evitar las comidas pesadas antes de acostarse.
– Evitar tomar alcohol, cafeína y estimulantes en general 2 o 3 horas antes de acostarse.
– Hacer ejercicio regularmente.
– Es importante relacionarse socialmente con familiares y amigos los fines de semana y períodos de descanso.
Por último aconsejar a las empresas que tienen que adoptar estos horarios, que intenten implantar unas condiciones de trabajo lo más favorables posible, respetando al máximo los ritmos biológicos de vigilia-sueño y alimentación, así como las relaciones familiares y sociales de sus trabajadores.
Para los que estén interesados en este tema el INSHT tiene varias Notas Técnicas Preventivas. Como por ejemplo la NTP 502: Trabajo a turnos: criterios para su análisis
Dra. Amelia Calot Escobar
Publicado en el Suplemento de Salud del Periodico Las Provincias: Salus LP


