Otras Cosas, Salud

Esperar con paciencia

Lo reconozco, no me gusta esperar. Desde hace 5 meses y tras una fractura de tobillo mi vida es esperar.

Primero esperar que me ayudaran con la silla de ruedas. A continuación esperar que me lleven y recojan, del hospital, de la consulta médica y ahora de rehabilitación.

Paciencia…Hace falta mucha y está claro que yo no la tengo.

Echo de menos mi libertad para salir y entrar, subir y bajar. Echo de menos mi trabajo, la bicicleta, conducir y hasta ir a la compra.

Aunque, por otra parte, tengo que reconocer, que es una experiencia inolvidable que hace que valores más el tener…dos pies, incluso con callos o juanetes (que yo no tengo) son imprescindibles!!

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Pero, que es la paciencia? Porqué a algunos les sobra y a otros les falta?

Buscando la definición, la que más me gusta es “Calma o tranquilidad para esperar”

Según la Real Academia de la Lengua es:

  • “Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse” Por lo que se confirma, a mi no me sobra.
  • O también, “Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho”. Uff, esto tampoco es lo mío.

De entre todas las definiciones he encontrado una en la que soy buena, menos mal, “Probar la paciencia de una persona” es darle continuos motivos para que llegue a irritarse, para saber hasta dónde se puede llegar.

La paciencia es una virtud? Entonces la impaciencia sería un defecto. Pensándolo bien, un exceso de paciencia se puede convertir en apatía y, sin embargo, algo de impaciencia nos hace entrar en acción y actuar. No todo nos va a caer del cielo ya hecho, no vale esperar y esperar.

En fin, habrá que encontrar un equilibrio entre la paciencia y la impaciencia, y, esto es lo más difícil. Si lo consigo os lo cuento. Mientras tanto voy a seguir esperando que me recojan.